Historia del concejo de Carreño

Carreño es un concejo de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias (España). Limita al oeste con Corvera, con Gozón y el Mar Cantábrico al norte, con el Mar Cantábrico y Gijón al este, y con Gijón de nuevo al sur. Forma junto al vecino concejo de Gozón la Mancomunidad del Cabo de Peñas. Cuenta con una población de 10.833 habitantes (INE, 2008). No es un concejo montañoso, pero si cuenta con una serie de lomas que atraviesan el concejo de oeste a este y que forman a su vez cinco valles.

La presencia humana más antigua detectada en el concejo o municipio asturiano de Carreño pertenecía al Paleolítico Superior y estaba en la Cueva Oscura (Coyanca, Perlora), desafortunadamente ya destruida. Los materiales en ella encontrados pertenecían a las culturas solutrense y magdaleniense. El Neolítico está ampliamente representado por las estructuras megalíticas del Monte Areo, ya reseñadas en el s. XIX por el erudito local Carlos González Posada. Excavaciones recientes fechan este conjunto de monumentos funerarios en torno al año 3.000 antes de Cristo.

De la época romana no cuenta Carreño con restos importantes, excepción hecha del Tesoro de Coyanca, descubierto en 1961 (compuesto de siete monedas acuñadas entre el año 54 y el 138), pero la proximidad de estas tierras con la Campa de Torres, donde existió un poblado prerromano luego romanizado, hace suponer una penetración de la cultura romana en los territorios hoy pertenecientes al concejo.

La Edad Media es en Carreño un época organizada espacial y socialmente en torno a la institución eclesial. Tanto la Catedral como los monasterios de San Pelayo y San Vicente, todos ellos de Oviedo, así como otros pertenecientes al concejo (San Juan de Aboño, Santa María de Logrezana, San Salvador de Perlora…), poseían multitud de propiedades en estas tierras.

En este período Carreño pertenece al denominado Alfoz de Gauzón, que englobaba los actuales concejos de Gozón, Avilés, Carreño, Corvera, IIlas y Castrillón.

La actividad pesquera ya está documentada en esta temprana época: en 1232 el convento de Santa María de Arbás arrienda el puerto de Entrellusa (Perlora) a varios pescadores dedicados a la captura de la ballena.

En el año 1309 el Alfoz de Gauzón pasa a denominarse Alfoz de Avilés y es esta villa la que ostentará la capital de la comarca, en la que se incluye el concejo de Carreño.

Restos interesantes de esta época medieval son las torres señoriales como la de Prendes o el torruxón de Yabio.

En los siglos posteriores la villa de Candás continuará con su especialización pesquera, se acondiciona y amplía el puerto y se intensifican las relaciones comerciales marítimas. La pesca de la ballena ocupa a buena parte de los marineros candasinos y en una de las múltiples incursiones a los mares de Irlanda tiene lugar el hallazgo del famoso Cristo de Candás.

Del crecimiento de la villa nos hablan la contratación en esta época (s. XVII) de un maestro de instrucción para niños y de un cirujano, así como la ampliación del templo parroquial y la construcción de la Casa Consistorial.

Tras años de disputas, Carreño se independiza de Avilés y se constituye en concejo autónomo a fines del siglo XVI. En esos tiempos las Juntas de Ayuntamiento se celebraban alternativamente un año en Guimarán y otro en Candás, aunque la primera capital del concejo estuvo en Sebades (Guimarán).

Una anécdota curiosa ocurrida en 1624 es el insólito Pleito de los Delfines que enfrentó a pescadores candasinos con los simpáticos cetáceos. Aquéllos, hartos de que éstos destrozasen sus aparejos de pesca, decidieron entablar un pleito contra ellos. Finalmente, sentenciaron a los delfines a abandonar las costas candasinas y éstos acataron la decisión, desapareciendo. Un monumento, obra del escultor Santarúa, conmemora este sorprendente suceso.

En el siglo XVIII continúan los arreglos y reconstrucciones del puerto, el de mayor tráfico de la costa asturiana y el que facilitaba el precio de la pesca al resto de los puertos del Cantábrico.

El comienzo de la Edad Contemporánea es azaroso en el concejo de Carreño como en el resto de España y viene marcado por la invasión francesa y la Guerra de Independencia. El 28 de mayo de 1808 el Ayuntamiento declara la guerra a Francia y constituye un batallón de voluntarios que formarán el Regimiento de Infantería Candás y Luanco, participante en innumerables batallas por gran parte de España. La villa y el concejo sufrieron la invasión del ejército francés en tres ocasiones, soportando la población expolios y vejaciones.

El segundo hecho de importancia sucedido en el s. XIX fue la disgregación del concejo en tres Ayuntamientos: Candás, Guimarán y Tamón. La experiencia duró sólo dos años y en 1823 Carreño recuperó su ámbito territorial histórico.

No podemos dejar sin mencionar los terribles naufragios sufridos por marineros candasinos durante el siglo XIX: 24 de enero de 1840, 96 pescadores; 14 de enero de 1877, 30; 21 de diciembre de 1891, 11 desaparecidos en la mar.

El siglo XX supone un cambio positivo en el concejo, que experimenta una primera fase industrializadora: bodegas de salazones, fábricas de escabeche, siete fábricas de conserva, minería del hierro, fabrica de productos químicos de Aboño, inauguración de la línea de ferrocarril hasta el puerto gijonés de El Musel…

La evolución social y cultural va pareja a la económica y se refleja en la extensión y mejora de la enseñanza en todo el concejo y en un temprano movimiento asociativo (Asociación de Agricultores de Carreño, Ateneo Obrero…) y político-sindical.

Durante la Guerra Civil se construyó en El Valle el campo de aviación más importante de la zona republicana, que estuvo activo hasta octubre de 1937 cuando todo el concejo pasó a manos de los nacionales.

Tras la guerra continuará el proceso industrializador de la comarca. La instalación de Ensidesa, Endesa e industrias auxiliares en los límites occidentales del concejo y la fábrica de Cementos Tudela Veguín, Uninsa y la Central Térmica de Aboño en el margen oriental provocan un crecimiento demográfico y económico desconocido hasta entonces en Carreño y sobre todo en su capital, que sufre un vuelco espectacular en su estructura urbana.

Sin embargo, todo el sector primario y sobre todo la pesca e industrias afines sufren un paulatino abandono del que se intenta salir en la actualidad con la construcción del nuevo puerto.

La grave crisis industrial de los años 80 y la consecuente reconversión marcan el declive de la región y con ella de este concejo. No hay nuevas instalaciones industriales (excepción hecha de la multitunacional Du Pont) y la economía de Carreño parece orientarse hacia el sector servicios, dentro del cual el ocio y el turismo juegan un importante papel.

FUENTE: Ayuntamiento de Carreño.

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